jueves, 21 de julio de 2011

Decidido: Chile quiere matrimonio de calidad, Patagonia igualitaria y educación sin represas.

Adelantar las vacaciones de invierno es forma evidente de desgastar al movimiento estudiantil ¿de qué otra manera puede defenderse un gobierno que no tiene ni pies ni cabeza? No creo realmente que a Piñera y su séquito les importe demasiado la popularidad que tengan, ni si quiera creo que les importa hacer las cosas medianamente bien: la regla general del mercado es ganancia a cualquier costo. El movimiento estudiantil representa una seria amenaza para los intereses de los políticos (tanto de la concertación como de la coalición por el cambio) que tienen capital invertido en colegios y universidades, por tanto debilitarlo se convierte en el objetivo número 1. Fuera de defender los intereses personales, nadie tiene ninguna otra intención: no hay valores detrás del gobierno, sólo una ideología fría y seca que nos viene acompañando desde las reformas de Pinochet, cimentada por los 20 años de Concertación y rematada (a modo de “golpe final”) por la Derecha. El bien común quedó atrás hace muchos años.

Entonces cómo podemos constituir un gobierno, tanto en el congreso, como en el ejecutivo, hecho de gente tan fría y seca como el neoliberalismo ¿Cómo puede la ciudadanía aceptar una izquierda agonizante, un centro tan centrado que se hunde y una derecha tan cruel que da miedo? La respuesta es sencilla: estamos tan fríos y secos como quienes nos gobiernan. Tampoco el bien común prima en las vidas de los votantes chilenos: los viejos son demasiado conservadores, los adultos se han convertido en derrotistas y los jóvenes nacen apáticos. Por eso también es muy importante para quienes gobiernan que el movimiento estudiantil no tenga éxito: es la prueba de que no todo está perdido. Si hay un lugar en donde el bienestar personal desaparece y deja paso al bien común, a esa cabeza, ese ideal que mueve a las masas y las llama a hacer justicia, es en el movimiento estudiantil (del cual es redundante hacer alguna diferencia entre secundario y universitario).

Somos minoría en la sociedad, lo sé. Como estudiantes movilizados somos una minoría dentro de 17 millones de chilenos; como homosexuales, bisexuales, lesbianas y transexuales también somos una minoría; como ecologistas que entendemos que la protección de la madre tierra es la única opción para el desarrollo de la sociedad, también somos minoría. En Chile las voces de cambio son pocas, pero a pesar de ello se masifican rápidamente y van ganando terreno: hace 5 años sólo el 36% de la población aprobaba el matrimonio y la adopción homosexual, y hoy ya es el 48%; hace 5 años el movimiento estudiantil quería botar una ley, y hoy quiere reconstruir el estado; hace 5 años un gobierno se propuso aprobar decenas de termoeléctricas, y si entonces nadie hizo nada, ahora detuvimos punta de choros y estamos a punto de echar abajo hidroaysén. Los movimientos sociales crecen y están convirtiéndose en un problema: Si el movimiento estudiantil gana aunque sea una batalla, sentará un precedente demasiado peligroso para políticos y empresarios de toda clase.

Aun así ¿qué hacer con el resto? ¿Qué hacer con los 15 millones de chilenos que aún no salen a las calles? ¿Con la aún enorme masa de gente que cree que ser homosexual es comparable con ser pedófilo o que lo considera la peor degradación del ser humano? ¿Qué hacer con aquellos que aún llevan la bandera del progreso a cualquier costo? Pareciera ser que los ideales más preciosos que se hayan levantado en los últimos 5 años no sean suficientes como para cambiar la sociedad, como para orientarla claramente y no permitir que exista esta crisis de representatividad.

¿Qué sociedad queremos? Pocos lo saben y a pocos les interesa. El 60% de Chile cree que el desarrollo económico no lo ha beneficiado, y aun así nadie pide una distribución equitativa de la riqueza. Las familias se desmoronan y mientras más niños abandonados hay, menos queremos que homosexuales sean capaces de adoptar y formar familias sanas. Nuestro país parece estar desorientado y ello en las urnas nos jugará en contra, en la asamblea constituyente nos jugará en contra. No basta el rechazo a un gobierno para derrocarlo, ni reconocer la maldad detrás de un sistema para cambiarlo.

En otra columna dije que la unión de todos los gremios movilizados era la única esperanza de victoria. Ahora me gustaría señalar una cosa: debemos orientar bien a la población respecto de lo que queremos y por qué lo queremos. La masificación de las ideas, sin eslóganes, sólo con la verdad por delante, será decisiva a la hora de decirle a la gente que construya una sociedad más justa. Las minorías unidas debemos avanzar, luchar y por sobre todo, dejar de ser sólo minorías.

Camilo A. García

lunes, 11 de julio de 2011

Algo muy personal

Hablé en frente de 20.000 personas en el acto de la CONFECH el 12 de mayo. En ese entonces yo era vocero de la Federación Metropolitana de Estudiantes Secundarios, de la cual también soy redactor de su estatuto. La FeMES significo para mi proyecto muy personal y su vocería era un honor. Luego de bajarme del escenario mucha gente me miró complacida, me aplaudía y un par de periodistas me interceptaron: un hombre bajo y calvo del diario Las Últimas Noticias y una mujer del diario La tercera. La adrenalina de subirse a ese lugar y dirigirse ante tantas personas me llevó a aceptar que ambos hicieran de mí un “perfil”, que no es otra cosa que preguntarme un montón de cosas personales para convertirme en el “nuevo líder estudiantil 2.0”. Fue una mala decisión. Eventualmente me convertiría en farándula y decidí renunciar al cargo de vocero antes de que ello pasara.

Pero no todo acabó ahí. Una cosa llevó a la otra y me convertí en coordinador, haciéndome conocido en muchos colegios dando charlas y luego como dirigente de la Asamblea de Estudiantes de Colegios Privados. Sin saberlo ya muchas personas conocían mi existencia y tarde o temprano los secretos que nunca me he molestado en ocultar salieron a la luz: un profesor de la UMCE me usó de ejemplo en una clase y mencionó casualmente mi homosexualidad. Un amigo que estaba presente en esa cátedra se alarmó y me llamó para preguntarme si tomaría cartas en el asunto. Y tras mucho pensarlo, dije que no: no quiero saber cómo lo supo, ni quiero desmentirlo. Como dice una canción de Sandra Mihanovich: soy lo que soy.

Desde entonces he estado pensando en mi vida personal ¿estuve en el closet alguna vez? No lo recuerdo ¿quiero formar familia? Sí, me encantaría ¿Estoy en el país correcto, entonces? No lo estoy.

Quiero ser médico. Quiero tener la satisfacción inmediata de hacer un aporte a la gente y a las ciencias, marcar una diferencia entre lo que usualmente se considera un paciente y lo que yo llamo persona. La política, el movimiento secundario, el ecologismo y el movimiento homosexual son añadidos que no me provocan ningún placer, pocas alegrías y demasiados disgustos. No quiero dedicarme a las últimas 3 cosas, pero si no lo hago yo ¿quién? No tengo mi conciencia tranquila viviendo en una sociedad tan injusta, no puedo planear mi futuro en un mundo moribundo y por sobre todo, no puedo dejar que la estupidez se apodere de mi vida y me impida tener la vida que quiero (y estoy decidido a tener).

No puedo ser feliz en un país que me condena por amar. Leí por ahí una columna muy buena sobre los olvidados de siempre, sobre los niños del SENAME. Por mi madre, profesora y fonoaudióloga entre otras cosas, he podido ver muy muy de cerca a esos infantes abandonados a su suerte, que claman cariño e irradian ternura. Es totalmente injusto que se les prive de tener una familia que los quiera sólo por un dogma que sepa quién cuándo se inventó, porque Jesús nunca lo dijo, Dios es un ente abstracto y silencioso, y lo que yo haga con mi ano es cosa mía. No es que diga que todos los gays están genéticamente preparados para adoptar, pero hay de todo al igual que en el mundo heterosexual, y darnos la posibilidad de hacernos cargo de ese déficit de padres responsables no sólo aliviaría la carga del servicio nacional de menores, sino que le daría una vida mejor a muchos niños, niñas, hombres y mujeres.

No puedo trabajar tranquilo, tampoco, en un país en donde aún me pueden despedir impunemente por ser distinto. No existe una ley antidiscriminación, por lo que no puedo ir de la mano con mi pareja por la calle (recuerdo haberlo hecho con un ex, un barbón veinteañero con pinta de metalero. Los carabineros nos amenazaron con llevarnos a la comisaría), no puedo expresar afecto en público y ni hablar de ser figura pública y presentar públicamente también una pareja del mismo sexo.

Seguiré estando en el país equivocado hasta que la discusión sobre el matrimonio homosexual deje de estar centrada en los conflictos patrimoniales y se convierta en un asunto de igualdad ante la ley. El amor que yo profeso (y estoy orgulloso de hacerlo) hacia un hombre no es muy distinto al que le daría a una mujer, y por lo mismo, el matrimonio trasciende a la herencia y se convierte en la aprobación de la nación hacia una unión que no debería causar ninguna extrañeza.

Entre homosexuales, bisexuales y transgéneros tendemos a crear una barrera con el mundo heterosexual, encerrándonos muchas veces en nuestros círculos y nuestros códigos. Por experiencia sé que la terapia de shock es sumamente útil para combatir cualquier tipo de fobias, y entre más pronto entendamos eso, más rápido cambiará la sociedad. No puede haber matrimonio sin ley antidiscriminación, ni una familia puede estar completa hasta poder tener descendencia, es decir, tener adopción igualitaria. Estas tres cosas deben llegar juntas a la sociedad chilena, y nosotros tenemos la misión de hacer ese tratamiento de shock: vivir normalmente, entendiendo que no somos tan distintos ni tan iguales, como tampoco lo son entre heterosexuales, y no temer el besarse en frente de un niño, en frente de una pareja de ancianos o de un grupo de pacos. Debemos aplicarle terapia antifobia a esta sociedad hasta que en las cátedras se deje de mencionar como una curiosidad la homosexualidad del sujeto del que se habla.

sábado, 9 de julio de 2011

La educación: capital para el futuro; el movimiento: un recurso político

La educación ha sido el trending topic (tema más comentado) de las últimas dos semanas en la sociedad chilena. Han sido los estudiantes universitarios y secundarios quienes han tomado los espacios que son legítimamente suyos y desde allí los han rebautizado como bastiones de la educación pública. Las discusiones en asambleas y salas de clase han avanzado hacia diversos puntos: la necesidad de que el estado se haga cargo de la educación, del fin al lucro, la gratuidad de la enseñanza y la democratización de los espacios educativos; pero con el tiempo también dichas discusiones se han topado con dos murallas: la constitución política de la república, incapaz de asegurar los derechos tanto de educación como de libre expresión de los chilenos; y la alianza prensa-gobierno que se ha replegado tras la miopía y ha dicho no ver una crisis en la educación chilena. Ante estas murallas no ha habido otra salida más que reformular la estrategia de batalla: el objetivo ya no es un proyecto de ley, sino una asamblea constituyente, y la coyuntura mediática ha sido reemplazada por un extenso trabajo a nivel comunitario en la que se ha intentado incluir a la ciudadanía dormida en el debate sobre la enseñanza.

Sin embargo, la articulación con otros entes sociales (o entre los mismos estudiantes) ha sido difícil, por no decir imposible. El cambio constitucional requiere una ciudadanía altamente informada, politizada y organizada que tenga muy claro sus ideales, condiciones que no se cumplen de ningún modo. Así como también el trabajo comunitario necesita un cambio en la forma de expresarse, un debate interno extenso y concienzudo y un esfuerzo más que gigante para coordinar todas las fuerzas del movimiento estudiantil hacia el trabajo persona por persona, puerta por puerta, mano a mano y voz a voz. El movimiento estudiantil en las condiciones en las que está ahora es incapaz de generar un movimiento ciudadano, pues sus formas de lucha alejan a los adultos más conservadores y dividen a los jóvenes más radicales, así como también las naturales y entendibles desconfianzas lo obligan a cavar una zanja a su alrededor y blindarse contra todo tipo de influencia externa. Dicha influencia externa es más que necesaria en estos momentos: las ideas deben ser enriquecidas por la experticia de académicos que están dispuestos a entregar su saber en pos del progreso, como también es imprescindible ampliar las redes para actuar como un bloque estudiantil y posteriormente nacional, que permita asestar un golpe definitorio al sistema criticado. Esta red debe estar compuesta por todos los descontentos: así como en España existen Los Indignados, en Chile no hay más que un grupo de estudiantes enojados, con justa razón, pero sólo enojados. Con esa problemática a cuestas, la información llega desde lejos y mal entendida, más enfocada a dirigir un enojo latente por la evidente crisis educacional que se vive día a día, que por generar una real consciencia.

Así es como un pequeño grupo de dirigentes puede llegar a tener el control de muchas personas, creando y proponiendo con la mejor de las intenciones, pero olvidando que en su proceso creativo, más que sugerir y debatir, dirige y ordena. Esa labor de dirección sería efectiva si tuviese algún objetivo concreto, pero parece ser más un auto-convencimiento del éxito que la planificación de una estrategia de guerra. Por ello la tarea de esos dirigentes, que generan los petitorios y analizan críticamente su realidad, se torna un trabajo de autoagitación, dejando de lado el convencimiento, la motivación y despreciando la posibilidad de que las bases tengan sus propias ideas y análisis.

Los factores antes mencionados se conjugan y permiten sacar conclusiones interesantes: la crisis es evidente y es notada por todos, pero el trabajo de autoagitación convierte la agudeza en fundamentalismo, haciendo que lo que es un movimiento admirablemente democrático rechace dentro de sí mismo las posturas divergentes y tienda a subdividirse ante la más mínima perturbación de un discurso que necesita y debe ser cada vez más radical. Cada segmento ya dividido de estudiantes sigue avanzando hacia el mismo punto que cuando estaban antes todos juntos, pero ahora buscando las diferencias que justifiquen la división.
A pesar de todo lo anterior, el movimiento estudiantil genera un capital político importante: una generación completa influenciada por un proceso, aunque mal dirigido, masivo y benévolo. Quizá sin entender por completo lo que significa la educación pública, los jóvenes la están apoyando y quieren construirla, a ciegas, pero hacerlo. Bien se decía hace 2000 años: más vale entregarle al pueblo las herramientas para gobernarse “mal”, que quitárselas y verlos explotar. Nada más democrático que 100.000 estudiantes sintiéndose ciudadanos en las calles, exigiendo el reconocimiento oficial de dicha condición.

A futuro muchos de estos estudiantes probablemente olviden lo que se les dijo en su momento sobre la educación y pasen a engrosar las filas de los derrotistas adultos que, aunque nostálgicos, prefieren seguir su camino lejos de sus ideales originales, acomodándose finalmente en el sistema que otrora criticaban. Cualquier persona que se precie de tener un mínimo de visión sabrá que esos ideales estarán de cualquier forma en esa masa resignada. Así como el movimiento estudiantil necesita una transformación del sistema político (a través del cambio constitucional), necesita también (pero no es consciente de esta segunda necesidad) perpetuarse en el tiempo ocupando el nuevo sistema político. Si se cambia la constitución pero se deja su ejecución en manos de los mismos que estaban antes del cambio, ningún objetivo se logrará. Es inmensamente importante que el movimiento estudiantil se alce como un referente político real, como una alternativa política visible que sepulte de una vez por todas a quienes negociaron la dictadura y le pusieron nombre de democracia, ellos, tanto los de la Concertación como los de la Coalición por el cambio son los culpables más directos de esta situación por no haber cambiado las cosas en su momento. Y por supuesto que la tarea de creación de ese movimiento político debe ser tan grande como la de la creación de un bloque ciudadano por la constitución de una asamblea constituyente: las dos necesidades del movimiento (el cambio en el sistema político y la generación de una alternativa política representativa, transparente y radical) sólo pueden ser cubiertas con la unión de todos los secundarios y de todos los “indignados” chilenos.
Quien no se suba al carro de los movimientos sociales en este momento, sea quien sea, lo lamentará en el futuro: una sociedad descontenta y oprimida es inevitablemente una sociedad inestable. La mala educación y la mano de obra mal calificada son una condena para el futuro, así como seguir invirtiendo en un sistema obsoleto y disfuncional a la larga generará pérdidas, pues la inefectividad del sistema hará que la educación no cumpla su función de generar inteligencia y resolver problemas clave de la sociedad. El desarrollo del país necesita la creación de industrias que generen productos con alto valor agregado y la creación de políticas económicas que protejan el mercado chileno fuera de sus fronteras, y sin una buena educación y un balance en la cantidad de técnicos y profesionales, ello no ocurrirá. Se plantea a la educación como una herramienta de movilidad social, pero es en realidad una herramienta de estabilización y crecimiento social: la investigación en las universidades da un aporte intelectual al país que trabaja; el trabajo exhaustivo con las comunidades escolares disminuye la delincuencia y la violencia; un hombre mejor educado es un hombre que sabrá resolver sus problemas; una sociedad consciente es una sociedad activa y saludable. La educación no debe tener por objetivo que todos lleguen a la universidad, sino que debe hacer que cada ser humano se desarrolle en lo que le gusta y desde ahí mejorar las condiciones de vida de todos.

Apostar por la educación pública, inclusiva y de calidad es apostar por un país socialmente sustentable y desarrollado. Apostar por la educación pública necesita la unidad de la comunidad educativa de todo el país, y su articulación con toda la ciudanía. Sin unidad, no hay cambio; sin cambio, no hay futuro.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Una breve independencia

La independencia de Chile
Procesos que desencadenan nuestra libertad fortuita

Antecedentes

1. Reformas borbónicas

Las reformas borbónicas son el resultado del cambio en la monarquía española (Sale la Casa de Habsburgo y entra la Casa Borbona). Los reyes, de origen francés, deciden implementar cambios en la estructura política, económica y cultural de España, como respuesta a la decadencia de dicho imperio en comparación con el resto de las potencias europeas, y como una forma de hacer entrar al humanismo y la ilustración a la idiosincrasia española, fuertemente medieval hasta entonces. Dichas reformas estaban orientadas a que la península (y más específicamente, La Corona) tuviera un mayor control sobre la vida económica de la colonia.
En el caso Chileno, el mayor flujo de productos desde España hacia América generó una saturación del mercado de ciertos productos, bajando su precio y produciendo el empobrecimiento y quiebra de muchos comerciantes locales. La designación de cargos desde España, la remoción de otros en América, como la competencia que se generó entre criollos y peninsulares, molestaron a la aristocracia Chilena, que sin cuestionar a la autoridad real, desaprobaba severamente su accionar.
La expulsión secreta de La Compañía de Jesús fue hecha a finales del siglo XVIII, por el creciente poder político y económico de dicha orden, así como también la contraposición de las ideas políticas jesuitas y de la corona: Por una parte los jesuitas defendían la idea de que el poder divino el rey emanaba del pueblo (por ende, el pueblo lo podía destituir), y por otro, la corona insistía en que su poder divino emanaba del propio Dios, a través del Papa, dejando de lado la soberanía popular. Si bien no tuvo repercusiones políticas, tuvo malas consecuencias económicas y culturales: Las tierras y escuelas, antes bien administradas por jesuitas, pasaron al control y mala gestión de la corona. En poco tiempo dichos bienes dejaron de generar ganancias y el clima de crisis se hizo más tenso.


2. Secuestro del Rey Fernando VII.

Como parte de las campañas napoleónicas, el rey Fernando VII es secuestrado, y en su lugar se designa a José Bonaparte, hermano de Napoleón Bonaparte, como Rey de España. La reacción de las colonias fue de incertidumbre y rechazo al nuevo régimen. En Chile se convocó a diversas reuniones para “guardar” el poder del Rey Fernando VII, no reconociendo la autoridad de José Bonaparte, e instaurando gobiernos autónomos locales provisorios. A su regreso, Fernando VII se encontró con una América en proceso de independencia y decidió tomar medidas drásticas para evitar mayores revueltas, creando una policía política y aboliendo cualquier cambio realizado (por independentistas o el Rey José Bonaparte) entre su captura y vuelta al poder. En esta época fue visto más como reaccionario, intolerante y pretencioso más que como un rey bondadoso recién regresado de su secuestro.


3. Influencias independentistas en la aristocracia Criolla.

Desde Francia y Estados Unidos llegaban a Chile noticias sobre revueltas antimonárquicas. La independencia de dichos países sienta el precedente en la aristocracia criolla de la posibilidad de independencia y trae consigo una serie de nuevas ideas: la libertad, la igualdad, el libre comercio, la libertad de culto, la soberanía popular, todas contrapuestas al régimen Español.
A su vez, los barcos contrabandistas de Francia e Inglaterra, sugieren que una independencia de España abarataría los costos de las mercancías, y le reportaría más beneficios a la zona. En respuesta a estas dos situaciones, algunos círculos de intelectuales y mercaderes chilenos ven la independencia de Chile como una posibilidad y una necesidad, en orden de satisfacer las ambiciones económicas y políticas de la aristocracia nacional, vapuleada por las reformas borbónicas.


4. Gobierno de García Carrasco.

En el año 1808, asume como gobernador de Chile Francisco Antonio García Carrasco, un militar exitoso con pocas dotes diplomáticas, proveniente de Concepción, ciudad históricamente enemistada con Santiago. García Carrasco decreta nuevos impuestos a la capital y se gana la antipatía de la aristocracia santiaguina, mientras que en concepción confisca el buque de contrabando Scorpion y se reparte los bienes que éste traía entre él y sus cercanos, en vez de entregarlo al fisco. Como si lo anterior le pareciese poco, se enemista con el Virrey del Río de la Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros, al llamarlo inepto para combatir los vientos independentistas que se sienten en Buenos Aires. Por todo esto, Antonio García pierde el respeto y la autoridad frente a la aristocracia criolla, a la que le urge destituirlo, generándose uno de los primeros levantamientos en Chile en contra de un poder designado por la corona.
Su destitución fue aprovechada por los independentistas para dejar en el poder a Don Mateo de Toro y Zambrano, un anciano muy dócil, fácilmente manipulable y conciliador. Su llegada a la gobernación de Chile fue un paso más hacia una primera junta de gobierno, y en ella éste no tuvo problemas en proclamar libre a Chile, en tanto se reconociera la autoridad real.


5. La (no) industria colonial

Uno de los factores más influyentes para la independencia es la no producción de bienes con alto valor agregado. La corona española hizo a sus colonias dependientes de sus productos manufacturados, como armas, muebles, telas, etc. Las colonias, si bien tuvieron intentos de producir estos bienes, no fueron suficientes como para abastecer a todo el continente. Producto de lo anterior, la Nueva España se hizo muy dependiente de las mercancías que llegaban desde Europa, sea en los navíos oficiales (y luego de registro), como del contrabando inglés y francés. Los virreinatos de Nueva España y de Nueva Granada, por su cercanía al “puerto oficial” vieron los bienes de alto valor agregado más baratos que el Virreinato del Perú, y por consiguiente Chile, quienes, debido a su lejanía obtenían dichos productos mucho más caros de lo que llegaban, empobreciendo a la zona. Esto también generó un intercambio desigual de productos, en donde salían de Chile Bienes y oro, y sólo entraban mercancías, lo que para términos prácticos era una pérdida constante de recursos (dado a que la moneda de la época era metálica) que no era retribuida por la metrópoli en mejoras administrativas o materiales . Con el tiempo esta situación se fue acrecentando, sin que las colonias pudieran darse cuenta del problema de fondo, pero la situación económica del continente ya estaba arruinada.



El proceso de independencia

La primera junta de gobierno chilena, más que un alzamiento independentista, fue el reflejo del miedo de la aristocracia chilena a autogobernarse, en donde deciden “guardarle” el poder al rey Fernando VII. Prueba de ello es que luego de que el dócil Mateo de Toro y Zambrano entregara el poder, la Junta de Gobierno reconoció a todos los cargos, autoridades e instituciones españolas en américa. Sólo el alienante discurso de José Miguel Infante pudo transformar esa conservadora reunión aristócrata en un protogobierno.

La dualidad entre miedo a autogobernarse y la obligación moral, política y económica de hacerlo de la oligarquía fue utilizado por los “alzados” (Comerciantes, Mercaderes, Aristócratas liberales e intelectuales antimonárquicos) para instaurar un gobierno propio, que fue duramente criticado por una gran parte de la población. La junta de Gobierno de 1810 no fue representativa de la aristocracia nacional, pues “se perdieron” las invitaciones de muchos realistas y penquistas, quienes no participaron del encuentro, y por ende, no vertieron sus opiniones al respecto. Para solucionar este problema se convoca a elecciones para conformar el primer Congreso Nacional, que se inaugura en julio de 1811 y da un paso más (quizá sin que los involucrados realistas se den cuenta) hacia la independencia.

Luego de la Junta de Gobierno de 1810 y de la conformación del Congreso Nacional, José Miguel Carrera decide que los medios regulares son demasiado lentos y se toma el poder en noviembre y diciembre de 1811, cerrando el congreso nacional y enemistándose con los que fueran sus compañeros de gobierno, Martínez de Rozas y José Marín. Sus obras fueron polémicas, especialmente su constitución, que niega el poder de España sobre Chile (paradójicamente, uno de los pocos puntos que convence de la “independencia” a muchos aristócratas), rompe relaciones con el Virreinato del Perú y consagra la soberanía popular.

Cabe destacar que la independencia no es una lucha de clases, como proponen algunos historiadores, porque si bien se contraponen proyectos políticos característicos de la Burguesía y la Aristocracia, en la práctica no hay una lucha por el control de los medios de producción o la distribución de la riqueza. Un proletario es proletario, no por ser comunista o anarquista, sino por trabajar asalariado para un capitalista, arrendando su fuerza de trabajo. Los puntos discutidos en la independencia de nuestro país no son otra cosa que la organización política, lo que en ningún caso define la “clase”. Ni si quiera podríamos hablar de una lucha “entre clases”, pues tanto la burguesía como la aristocracia se cuadran con uno y otro bando dependiendo de su conveniencia.

Volviendo a la historia lineal, luego de una junta de gobierno en 1813 y una desastrosa campaña militar de Carrera y O'higgins, la Corona española vuelve a conquistar Chile, designando como gobernador a Mariano Osorio, y luego a Casimiro Marcó del Pont, dos déspotas que gobernaron nuestro país con mano de hierro y realizaron grandes persecuciones políticas, si bien no hubieron mayores revueltas militares más que las escaramuzas muy bien representadas en la leyenda de Manuel Rodríguez.

El gran error cometido por los españoles fue recuperar sus colonias con violencia y represión. Fue más el resentimiento provocado por los excesos y la actitud reaccionaria de los gobiernos entrantes que un ideal político definido lo que provocaría el apoyo de las aristocracias locales a los independentistas. La clausura de el instituto y la biblioteca nacional fueron acciones más simbólicas que pragmáticas de la corona, innecesarias políticamente hablando, y que le dieron al nuevo gobierno una imagen maligna y retrógrada a los ojos criollos. La eficaz persecución política realizada por Marcó del Pont tensionó lo suficiente a la aristocracia y molestó lo suficiente a las clases populares como para que se plegaran al ejército libertador en cuanto éste llegara.

Luego de la Batalla de Maipú, el gobernador supremo más lógico para Chile sería San Martín, pero éste estaba demasiado ocupado en su campaña para eliminar el virreinato del Perú y consagrar la independencia de la región sin amenaza alguna de parte de España. Para suplir este vacío se le pide al ambicioso O'higgins que asuma en el cargo de Director Supremo de la República de Chile.

En el poder, O'higgins se enemistó con la aristocracia al suprimir los títulos de nobleza, los mayorazgos, escudos familiares y la esclavitud. Y con el bajo pueblo al suprimir las corridas de toros, peleas de gallos, ramadas, juegos de azar y procesiones nocturnas. Si bien fue demócrata en su tiempo, prontamente se convetiría en un predecesor -quizá con mayor sensibilidad social- de Portales, abogando por un ejecutivo fuerte en tanto el pueblo no esté preparado para ejercer política, quizá como una manifestación de su ego y autosuficiencia. La insensatez de O'higgins para realizar reformas políticas, el asesinato de Carrera y sus ambiciones de gobernar por 10 años más lo sepultaron políticamente. En el año 1823 se le pide su renuncia, y tras un breve período de resistencia, éste abdica y se exilia en Perú.
Irónicamente, en el tiempo de ensayos constitucionales y el primer gobierno de la república conservadora, habrán sectores de la aristocracia que piden el regreso de O'higgins al poder, como único líder capaz de organizar eficiente y ordenadamente el país.



Balance de la independencia

La independencia es el resultado inevitable de una seguidilla de errores políticos de la dinastía Borbona. Si bien las bases para la revolución fueron hechas por la casa de Habsburgo, la solución a dichos problemas no era otra cosa que abogar por los intereses de américa y no de la corona. De haber dado más libertades y derechos a las colonias los oligarcas no hubieran visto en la independencia una forma de aumentar sus ganancias económicas.

Otro punto a considerar es el poder político y militar que tienen las familias aristócratas criollas. Cada familia aristócrata se adjudicaba una cierta cantidad de trabajadores inquilinos, peones y encomendados que cumplían diversas funciones al interior de las haciendas. La Hacienda, más que un espacio de convivencia y desarrollo del trabajo, era un feudo. Los trabajadores de las haciendas podían cultivar la tierra como tomar las armas de su patrón si éste lo requiere, y en los momentos en que se herían las sensibilidades -políticas, religiosas o económicas- de la pretenciosa aristocracia, ésta no dudaba en recurrir a su pequeño batallón de esclavos si fuese necesario. El bajo pueblo no tuvo nunca participación ni menos poder político, pero fue un garrote muy eficaz de la oligarquía. Este fenómeno se mantuvo incluso hasta las disputas de poder entre conservadores y liberales a mediados del siglo XIX.

Por último, es necesario decir que la independencia no cambió ninguna estructura histórica. El poder económico, político y militar, si bien cambió en la forma de orgnizarse, seguiría siendo propiedad de unos pocos hasta el siglo XX, y los procesos y cambios sociales se seguirían dando en función de los intereses de la oligarquía. Con la entrada en crisis de la identidad aristocrática a principios del 1900 y el nacimiento de movimientos juveniles burgueses por una mejor distribución de la riqueza, recién podríamos hablar de una República de Chile alejada del modelo de poder político colonial, modelo que perdura hasta nuestros días en las forma de producción en las que se sustenta nuestra economía.

sábado, 26 de junio de 2010

El patriotismo de la caja idiota

Me encanta ver a Chile unido por el mundial. Es la primera vez que veo a políticos de la talla de Zalaquett y Gajardo dejar los reparos y lustrarse los zapatos el uno al otro. Es una muestra de absoluta sinceridad decir "si, ahora que es el mundial, admitimos al fin que somos exactamente lo mismo".

Pero más allá de lo que todos ya sabemos, me alegra saber que por un instante, o al menos dos tandas de 45 minutos, estamos todos en la misma. Hasta reducimos nuestro consumo energético (a pesar de los miles de televisores vendidos). La verdad es que ni para el terremoto había escuchado y visto tanto "viva Chile" en la calle. Deberían haber mundiales más seguidos. Claro si que luego con las celebraciones somos particularmente egoístas con la gente que limpia las calles, pero todos hacemos horas extras para ver los partidos, asi que aún así estamos unidos, somos más chilenos.

Incluso los medios ahora reportan menos tragedias: se ha muerto menos gente, han asaltado a menos señoras, han chocado menos autos. En realidad, creo que es Piñera, que desde que está en el poder hace que los camarógrafos consideren más rentable no mostrar tanto flaiterío, ponerlo a él diciendo sus estupideces, pero prefiero no criticar al gremio de los camarógrafos, y esperar que sea Sudáfrica. Creo que apareció un cadáver en el mar, frente a la Av. Perú, en Viña del Mar, pero fue una suicida que no alcanzó a ver el gol de Chile v/s Suiza, ni tampoco supo que clasificamos a octavos de final.

Más increíble me parece que todo se lo debamos a la TV, o como dice un amigo, a la Caja idiota. Sin ella, sin sus mensajes de aliento, sin los comerciales de Entel, de caja La Araucana, de Sodimac, de Adidas, de Nike, de Easy; nunca podríamos sentir lo "grandes" que somos: que a 3 meses del terremoto ya no estamos reponiendo; porque tenemos plasma para la mediagua; porque consumimos, sobreponiéndonos a la crisis, en París, Líder, Homecenter; porque estamos unidos con nuestros padres y les regalamos jabulanis y LCDs que no necesitamos, pero de algún modo, necesitamos regalar.

Con el mundial el bolsillo duele menos cuando suben el pasaje, y de paso admiten que la evasión no es tan grande. Con Bielsa es como si le pusieran anestesia al país ante la mutilación del aparato estatal, de codelco, de la mala calidad de la educación, del anciano que murió en la sala de espera. Con la selección nos olvidamos de Iraq, de Afganistán, de la flotilla de la libertad, del derrame de British Petrolium, de los escuadrones de la muerte de Uribe.

Realmente, y esto no es un sarcasmo, me gustaría que hubieran más mundiales como este. Pero aún más preferiría que la misma unidad que logra la selección a través de la caja idiota, la sacáramos cada vez que Chile nos necesita. Para ir al sur y reconstruir, en vez de llorar mandando platita desde acá; para construir juntos una mejor educación; para reclamar juntos por una mejor salir; para derrocar todos el transantiago, la desigualdad y la injusticia. Me encanta la unidad mundialera, pero no quiero que sea por el bombardeo televisivo, tampoco porque Chile sea el mejor país del mundo (y no lo es), sino que porque Chile es nuestro y es el único país que tenemos. Porque Chile somos todos, y todos, merecemos lo mejor de nosotros.

jueves, 27 de mayo de 2010

La universidad como peldaño social??

Ya no se cuántas veces he escuchado a políticos, panelistas, opinólogos y pseudo líderes de opinión decir que hay que fortalecer el acceso a la universidad, que hay que tener universidad para todos, que es muy importante que todos vayan a la universidad, que la universidad es el motor de movilidad social de esta sociedad… En fin. Tantas utopías sobre la universidad que ya me hastíe, y diré lo que hasta ahora nadie a dicho en TV por temor a quedar mal: LA UNIVERSIDAD NO SIRVE NI UN CARAJO PARA “SER MÁS”.

Si pensamos en el sistema de sueldos como una pirámide (aunque a mi no me guste), necesitamos pocos profesionales, un poco más de técnicos profesionales y muchísimos técnicos a secas. Es sólo así cómo un médico o un ingeniero pueden ganar 30 veces lo que el tipo que le saca la mierda del baño (asumiendo que ya no queda nada de altruismo y nos quedamos sólo con el arribismo). La gente sigue pensando que si mandan a su prole (muchas veces en contra de su voluntad) a la educación superior, no importando lo rasca, grasa, poco seria o patética que sea la casa de estudios, en efecto ganarán más que el papá que es obrero, que “con esfuerzo sacamos a la siguiente generación adelante”.

La realidad está muy lejos de aquello. El mejor estudiante de Chile es un campesino en Singapur según la prueba PISA (eso sin desmerecer a los campesinos). Como los mejores estudiantes entran a las 3 o 4 mejores universidades, las mejores universidades de Chile no le llegan ni a los talones a las del mundo desarrollado: en fondos, infraestructura y calidad docente. Ya partimos mal: somos malos estudiantes en la media, seremos mediocres estudiantes en la u.

Si juntamos a todos los egresados de ingeniería comercial, sólo del año 2009, encontraríamos, a lo menos, 2000. Si juntamos a todos los egresados de pedagogía que no serán más que radios repitiendo lo que por osmosis le pudo entrar en el mate, quizá encontremos unos 3000 anuales. Lo cierto es que no hay tanto trabajo, ni hay tanta necesidad de reproductores de materia. Es así cómo algunas carreras quedan en casi una estafa, como ingeniería comercial en administración de empresas, arquitectura, periodismo, leyes, pedagogía, sociología, artes, música, otras ingenierías con menos campo, y la lista suma y sigue. Tarde o temprano aparecerían las bromas de “cesante ilustrado”.

A medida de que pasa el tiempo, las universidades privadas buscan nuevos mercados para formar a más “generaciones emprendedoras”, abriendo nuevas carreras con más campo laboral (como la reciente incorporación de medicina a la UPV), o inventándose otras sin ningún campo laboral (como especialista en Word, Power Point, Excel y Outlook, del Instituto Sersoft), o dando a conocer carreras casi olvidadas, como la óptica. Por supuesto que durante los primeros años de carrera, cuando hay pocos aspirantes y pocos egresados, la mentira será encubierta por más tiempo, pero de aquí a 10 años las estafas se habrán acabado, y todas las “generaciones emprendedoras” estarán cesantes o con un sueldo mísero y en condiciones míseras. O bien limpiando baños, igual que su generación anterior “esforzada”.

Parece terrible, y uno pensará cómo un empleador puede querer gente que tenga un título pegado con mocos. La verdad es que si quieren un título pegado con mocos, porque ya estarán recibiendo alumnos de media con un certificado de estudios pegado con mocos. Los cargos importantes los llenará la gente bonita de universidades bonitas, y el resto, la plebe mal pagada y desesperada que hará trabajos automatizaos en computadores, sin profundizar más allá de su labor. Es negocio redondo, para todos menos para quien me lea y esté en el Instituto Sersoft.

Y en cualquier caso, no faltan los inmigrantes que vienen escapando de un mal sistema, cobran una miseria que en su país es riqueza y terminan bajando igual los sueldos y la cantidad de trabajos para los Chilenos. No soy xenofóbico, respeto mucho a los extranjeros, y creo que así como yo debería poder ir a vivir a donde se me de la gana (al fin y al cabo, este mundo es de todos), los estadounidenses, chinos, ecuatorianos, peruanos, bolivianos, sudafricanos, antillanos, Burkina facenses, etc, etc, etc, tienen derecho a vivir aquí. La cosa es que con buenos sueldos, en su país y acá.

Si la educación básica fuera buena, los estudiantes desarrollarían habilidades que les permitirían profundizar conocimientos y destrezas en la media. En la media serían más sociables y quizá, incluso, personas ya hechas y derechas. Entonces todo el mundo sabría lo que quiere ser, si barrendero, médico o electricista, y como a tantos les daría flojera estudiar más de los 12 años del colegio, habrían pocos aspirantes a la universidad, y las úes rasca quebrarían por la ley de mercado.

Pero eso nos sigue dejando a… la ley del mercado. La fuerza de trabajo también es un producto que nosotros vendemos. Sea con nuestro intelecto o con nuestro cuerpo, vendemos productividad, y el mercado tiende a elegir lo más barato. Como hay una colusión de compradores (y en este caso, al no haber ni sindicatos ni conciencia social, ellos ponen el precio de la mano de obra), ellos querrán pagarle menos al barrendero, un poquito más al electricista (para que mire en menos al barrendero) y mucho al médico (porque la carrera es cara y el médico es hijo del empleador, y debe mirar en menos a todos los demás). Por consiguiente, todos querrán ser médicos, pero no todos tendrán el dinero del empleador. Ahí es donde aparecen de nuevo las úes rasca.

Parece un círculo vicioso, pero no lo es. La universidad de chile y la Universidad católica fueron durante mucho tiempo las únicas universidades tomadas en cuenta en nuestro país. Y podrían seguir siéndolo sin que nadie perdiera nada. La universidad solía ser gratuita en las úes estatales, y todos nuestros jefes y políticos estudiaron bajo ese sistema gratuito, financiado por las empresas estatales que ya se vendieron, y por los impuestos que los ricos ya no pagan. Una mayor equidad de sueldos, y una mayor conciencia de que, en tanto el trabajo sea productivo, es igualmente digno y le da a esa persona el mismo derecho a desarrollarse con su tiempo libre y dinero, lograrán que no existan trabajos soñados, pues cada cuál hará lo que más le acomode. Y algún incentivo se le dará si falta. Un sistema piramidal no es necesario, y de hecho, sin él, no habría necesidad de mandar a los hijos a aprender estupideces a centros de estafa, desestabilizando los trabajos y la calidad de vida a futuro.

Tenemos muchísimos estudiantes universitarios. En el futuro tendremos muchísimos cesantes y pobres. Tenemos muchísimos pobres y los seguiremos teniendo en el futuro si no cambiamos la estructura mental y social imperante. De hecho, si no lo hacemos, en un futuro inevitablemente seremos nosotros los pobres (a menos que mi estimado lector viva en Vitacura, Lo Barnechea, La Reina alto o Peñalolén alto, o sea narcotraficante). Quizá podamos comer, pero comer, beber y dormir no es vivir, es subsistir. Sin mejorar la educación, nuestros salarios, condiciones de vida y conciencia, seguiremos subsistiendo.

domingo, 2 de mayo de 2010

1º de mayo


¿En qué consiste mi crimen?

En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social en que sea imposible el hecho de que mientras unos amontonan millones utilizando las máquinas, otros caen en la degradación y en la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la Naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, a la libertad y al bienestar...

Es cierto que tengo relaciones con mis compañeros de proceso, pero a algunos sólo los conozco por haberlos visto en reuniones de trabajadores. No niego tampoco que haya yo hablado en varios mítines, afirmando que si cada trabajador llevase una bomba en el bolsillo, pronto sería derribado el sistema capitalista imperante. Esa es mi opinión y mi deseo.

Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da el privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quiénes son sus enemigos y quiénes son sus amigos. Todo lo demás yo lo desprecio; desprecio el poder de un Gobierno inicuo, sus policías y sus espías. Nada más tengo que decir”.

Discurso de George Engel ante el tribunal que lo condenó a la horca en Chicago.

miércoles, 28 de abril de 2010

La nueva raza humana

El título de esta columna puede parecer cercano al nazismo, al racismo, a la xenofobia. Lo cierto es que quizá sí estemos creando una subespecie, una nueva raza de hombres, no de color verde o rojo, sino que de capacidades físicas e intelectuales inferiores a las del resto.

Toda esta idea parte de la hipótesis de un amigo de mi familia, nacido en la frontera entre Argentina y Paraguay, que luego de años de trabajar y vivir entre los olvidados de Buenos Aires, ha podido observar un fenómeno interesante: los adultos menores de 25 años y mayores de 18 son más enfermizos, menos inteligentes y más débiles en el Partido de la Matanza que en Capital Federal. Parece loco, parece tonto, incluso cruel; pero es una idea que quizá no esté del todo errada:

La alimentación es parte fundamental del desarrollo físico e intelectual de una persona. Si un infante no se alimenta de forma apropiada, comiendo las cantidades justas de proteínas, glúcidos, vitaminas y minerales; desarrollará un sistema inmunológico débil, huesos quebradizos, menor masa muscular y menor desarrollo neuronal. Así como también el consumo de alcohol, drogas y tabaco durante la gestación, genera -a parte de malformaciones- casi los mismos trastornos. (un hijo de madre fumadora será más pequeño que una que no lo haga, por ejemplo). Creo que es evidente que la pobreza es un factor determinante a la hora de alimentar a los hijos, por lo que no debería explayarme respecto de cómo los pobres se terminan alimentando peor.

En segundo lugar, las personas de sectores populares están más expuestos al bombardeo televisivo, leen menos y tienen menor acceso a material didáctico en las primeras etapas de su vida. Está comprobado que la televisión reduce al mínimo la actividad cerebral, de hecho, si comes viendo televisión es muy posible que no recuerdes haber comido, y si lo haces, tu cuerpo te pedirá aun más comida en muy poco tiempo, pues no procesó la información de "he comido". La baja en la actividad cerebral es extremadamente dañina en la fase de "poda neuronal" (cuando el cerebro elimina todas las neuronas que no se ocupan, a los 3, 7 y 15 años de manera casi cronológica), y que si bien, estudios recientes han comprobado que las neuronas SI SE PUEDEN REGENERAR (cambio que aún no se hace en los planes y programas del MINEDUC), no lo hacen a la misma velocidad que antes de los 15, 7 y 3 años, por lo que ésa persona que vió televisión durante una época temprana de su existencia, desarrollará menos y peores funciones cognitivas que una que se mantuvo en el máximo de 2 hr. diarias.

El ambiente familiar y social son también factores determinantes del desarrollo intelectual de un niño o adolescente. Un medio violento y deprivado generará personas violentas, con menor capacidad de análisis, menores filtros y con tendencia a repetir los mismos errores que sus padres; pero si vemos el desarrollo de un ser humano en un ambiente agradable, positivo y constructivo, podremos observar personas más proactivas, más críticas y con tendencia a la innovación y a la resolución pacífica de conflictos, así como un mayor pensamiento analítico.

incluso desde el punto de vista del lenguaje, un ambiente pobre se maneja con muchos más localismos, juergas, groserías, faltas gramaticales y de dicción. Cuando un bebé nace, en su cerebro ya se encuentran grabados todos los fonemas que nuestro aparato fonador puede producir, independientemente de si somos de China, de España, de EEUU o de Rusia, lo básico de todos los idiomas está grabado en nuestro ADN. Con el tiempo, el cerebro elimina (casi siempre dentro de la primera poda neuronal) todos los fonemas que no se usan, y si dentro del entorno inmediato hay fonemas sin ocupar por culpa de modismos, ignorancia o cualquier otro factor, ésa persona tendrá severos problemas, no sólo para adquirir otros idiomas, sino que también el suyo.

Y la lista suma y sigue. No se si sea un plan elaborado para crear ciudadanos "Epsilones", como en "Un mundo Feliz", de Aldous Huxley; pero me gustaría preguntarles ahora: ¿estaba tan errado mi amigo?




(c) Camilo S.

miércoles, 21 de abril de 2010

El Terremoto Hipócrita y los damnificados de siempre.

Así ha sido llamado el terremoto del pasado 27 de febrero de 2010, pues gran parte de los edificios colapsados o con daños estructurales severos (en santiago, al menos), mantenían su fachada intacta. Quizá la estructura social chilena también sea hipócrita.

La ayuda los damnificados no se ha hecho esperar. China, Rusia, EEUU, el Reino Unido, Cuba, España, Argentina, Venezuela, Bolivia, Perú, Brasil y muchos países más han ofrecido y entregado ayuda humanitaria para las víctimas del sismo ¿pero qué con las víctimas de todos los días? Había gente en la calle desde antes ¿no fue el año antepasado que una mendiga que sabía leer dio un discurso televisivo para la Presidenta Bachellet? Todos tenemos demasiada mala memoria en este país. Antes del terremoto la gente de los departamentos básicos también vivía en condiciones indignas, la diferencia está en que la leña en los cubículos de la villa futuro, en Chiguayante, ahora la queman afuera.

Los desastres naturales son terribles, pero dejan ver una realidad muy importante: no somos todos iguales. Muchos ahora se llenan la boca diciendo que a todos se les movió el piso por igual, pero es cuestión de comparar a los ancianos, familias e inmigrantes del barrio yungay, o de todo santiago centro, con los departamentos de Vitacura y Lo Barnechea para darse cuenta de que sólo a algunos se les cayó el techo, sólo a algunos los maltrató el terremoto. A lo mejor las "marías" de los ricos tuvieron que limpiar los platos rotos, pero si comparamos el volumen de noticias de daños estructurales en el barrio alto (2 edificios reportados, ambos en Las Condes), con los de zonas de clase media / media-baja, tendremos el espectro de la pobreza país, de su ubicación. Es cierto: a todos se nos movió el piso, pero no todos eran anti sísmicos.

Da pena, mucha pena, ver cómo los politicos se aprovechan de las circunstancias para evitar los mea culpas (como en el cónclave de la concertación, o la derrota del PP en las pasadas elecciones), para evadir promesas de campaña (bonos y reformas, o añadir nuevas: como privatizar codelco), seguir posponiendo a los damnificados de siempre y atender a los dañados por el terremoto. Es curioso que casi siempre, ambas categorías de daño material, son las mismas. ¿acaso en chiguayante tienen dinero para pagar los abogados que demandaron a las empresas constructoras de Ñuñoa? No, claro que no, así que dificilmente recibirán una compensación económica por las molestias de que sus cajas de fósforos se rajaran enteras. Y es que el terremoto ha sido una excusa para meter a todos los pobres en el mismo saco, no el de los pobres del sistema, no el de los tipicos pobres "flojos" "poco emprendedores" "tontos" -según ellos-, sino que el de los pobres "SHILEEENOS", que levantan una bandera llena de barro, pensando que puede llegar algún dia a ser un símbolo de lo que realmente somos como país. Los pobres del terremoto son los pobres que se superan, que les regalan una mediagua, que luego con esfuerzo reconstruyen su casa, su pueblo, su escuela, su región; pero que tienen que volver a trabajar a la forestal, a la construcción, salir a pescar lo poco que les dejan, a vender en la micro, a vender en el mall, a atender el call center; y en definitiva, a ganar la misma miseria de sueldo que antes, porque por culpa del terremoto no quedó plata para dignificar su trabajo, para darle una buena calidad de vida. Los pobres del terremoto seguirán siendo pobres luego de recuperar sus viviendas, porque la razón de haber quedado en la calle es la falta de estudios, porque les metieron el dedo en la boca con una casa mal construida, porque les vendieron unas fuerzas armadas mal coordinadas, represoras; porque nunca les avisaron a tiempo con un sistema que era pagado por sus impuestos, y que les prometieron, era perfecto. Por eso, los damnificados del terremoto, somos los damnificados de siempre.

Tengo contabilizados 11 muertos por la acción de las fuerzas armadas en concepción y talca (según fuentes de la agrupación de DDHH de los 119). Fueron los militares penquistas quienes, alertados por las hordas (que nunca llegaron) de flaites de las poblaciones marginales aledañas, se armaron hasta los dientes y se atrincheraron a lo "comando" en los alrededores del estadio de concepción. Luego eran los dueños de camionetas y furgones los que saqueaban las tiendas. Pongo mis manos al fuego porque la mayor parte de los saqueadores tiene más de un televisor en su casa (desde antes del terremoto), ve mucha televisión abierta y lee poco: el perfil del chileno medio. No es que seamos una "raza de ladrones" o una "raza de holgazanes", que es lo que nos han dicho siempre, y que es la justificacion para el "fracaso"· de chile a nivel internacional; No, somos consumistas y flojos, porque eso es lo que nos dice todo lo que vemos: el mundial habia que verlo en HD, ahora tiene que ser en 3D, aunque provoque epilepsia y daños neurologicos; tenemos que tener ese refrigerador gigante, porque hay mucho que guardar; porque hay mucho que debemos comer; necesitamos el super equipo de música, porque si no es de 2600W de potencia, no es de "gente de bien"; tenemos que tener un celular "touch", porque es la moda que la lleva, porque tenemos que provocar envidia. La cultura del miedo, el consumismo y el capitalismo en general han dado como resultado de la ecuación al vandalismo, al salvajismo, a la usura, al robo; pero como consecuencia natural del medio en el que fuimos insertos, en el que se nos pide que lo hagamos todo fácil, todo inmediato, todo barato; pero también se nos pide que vigilemos al vecino, al que es moreno, al que es homosexual, al que es más joven, al que es más viejo, porque en cualquier momento nos viene a violar, a matar, a robar, a apuñalar, a secuestrar. Y es así como una vieja pide que los militares disparen (y terminaron matando a patadas a un linjera), cómo los milicos retirados casi matan a un periodista, cómo lanzamos un estado de sitio, luego de prometer que nunca más habría uno. Tenemos miedo, de no tener, de nuestro prójimo.

La raza chilena no es saqueadora, la publicidad lo es, el mercado lo es

Los terremotos no crean pobres, sólo los sacan a la luz.

miércoles, 14 de abril de 2010

Terrorismo Nuclear


-Barack Obama


Curiosas declaraciones para un mandatario que consiguió su Premio Nobel de la Paz, precisamente por llamar a finalizar la guerra preventiva, que el mandatario anterior (cuyos detractores fueron los principales impulsores de su elección) había iniciado. Curioso que luego de sacar 15.000 tropas de Irak, haya enviado “refuerzos” para “combatir” a las tropas insurgentes, natales de un país ajeno (aun hablamos de Irak), defendiendo un país ajeno, PERO DUEÑO DE UN PETROLEO AJENO, y que por supuesto, ellos desean

No es de extrañar, entonces, que Obama señale al Chivo expiatorio por excelencia de los EEUU luego del 11 de septiembre de 2001, Osama Bin-Laden, o su organización de suicidas-socios de Bush, Al-kaeda. Al fin y al cabo, el 29% de los estadounidenses No pueden encontrar el océano pacífico, mucho menos sabrán que Irak, Afganistán e Irán no son lo mismo. Sencillamente Hollywood ha sabido conjugar la ignorancia, el 11 de septiembre, un chovinismo y patriotismo patológico (aunque resulte redundante) y la férrea confianza en las fuerzas armadas para que los Estadounidenses se traguen cualquier cosa que diga su presidente, e involucre a esa región lejana llamada "medio oriente".

Concuerda con nuestro cuadro, que tanto el Wall Street Journal (biblia de los lobbystas del mundo), como el Diario El País (de España) Hayan Hablado de la Terrible crisis energética y productiva de Irán, en la que supuestamente sería incapaz de satisfacer la demanda interna de energía (que ya se reemplaza por la costosa, pero aún así barata energía nuclear), en momentos que el ministro de economía de dicho país, anuncia la producción de crudo más grande desde hace 30 años. EEUU, por su parte, ya pasó su Pico de producción petrolífera, lo que en otras palabras significa que la producción interna va en declive, lo que comparado con el alto consumo -y dependencia- de combustibles fósiles de la superpotencia, significa que YA NO SATISFARÁ SU DEMANDA INTERNA, y necesita de la producción extranjera. Ninguno estos datos es nuevo, pero debemos que tomar en cuenta que la escasez y el aumento de la demanda producen un aumento de los precios de un producto en el mercado, y al ser las compañías petrolíferas, una de las áreas privadas más influyentes dentro de la politica estadounidense -recordemos que fueron decisivas en la elección de Jorge Caminante Arbusto- , se generan importantes conflictos de intereses para Barack Obama, que necesita desesperadamente la aprobación de republicanos y privados para salvar su imagen y ambiciones políticas tras el fallo en sus promesas de campaña.

Si bien en la pasada Cumbre Atómica, Obama recalcó el derecho de Irán a llevar un programa nuclear pacífico , Sus declaraciones y las de otros mandatarios han provocado ciertas similitudes en busquedas de Google, como la de "Nuclear" e "irán", que van curiosamente casi a la par en los últimos 12 meses.


En Celeste vemos "nuclear", y en rojo "irán". Si pensamos en irán como un país poco popular y con un acceso muy pequeño a la internet, los picos B, C y los dos posteriores a E son referentes a dichos de Obama, o transmisiones de televisión, como la de CNN, Cuestionando las elecciones del pasado año (en el link una reacción ciudadana a través de la cuál podrán acceder a otras referencias). El desprestigio del gobierno Iraní, y el cuestionamiento a la soberana determinación del mismo pueblo de iran (que también salió a defender en masa a defender el nuevo gobierno), sumado a las recientes declaraciones del presidente estadounidense (Llamando a impedir que irán obtenga armas atomicas), Nos presentan un panorama muy similar al del 2003 - 2004, antes y durante los primeros meses de la invasión a irak:




En azul vemos "irak" y en rojo "Terrorism." Las letras A y B corresponden a decisiones y discusiones respecto del terrorismo de irak, y la C es un estudio que revela que los estadounidenses quieren a bush por su lucha contra el terrorismo, pero no por sus medidas económicas.

¿algun paralelo con la situacion actual de obama?