miércoles, 28 de abril de 2010

La nueva raza humana

El título de esta columna puede parecer cercano al nazismo, al racismo, a la xenofobia. Lo cierto es que quizá sí estemos creando una subespecie, una nueva raza de hombres, no de color verde o rojo, sino que de capacidades físicas e intelectuales inferiores a las del resto.

Toda esta idea parte de la hipótesis de un amigo de mi familia, nacido en la frontera entre Argentina y Paraguay, que luego de años de trabajar y vivir entre los olvidados de Buenos Aires, ha podido observar un fenómeno interesante: los adultos menores de 25 años y mayores de 18 son más enfermizos, menos inteligentes y más débiles en el Partido de la Matanza que en Capital Federal. Parece loco, parece tonto, incluso cruel; pero es una idea que quizá no esté del todo errada:

La alimentación es parte fundamental del desarrollo físico e intelectual de una persona. Si un infante no se alimenta de forma apropiada, comiendo las cantidades justas de proteínas, glúcidos, vitaminas y minerales; desarrollará un sistema inmunológico débil, huesos quebradizos, menor masa muscular y menor desarrollo neuronal. Así como también el consumo de alcohol, drogas y tabaco durante la gestación, genera -a parte de malformaciones- casi los mismos trastornos. (un hijo de madre fumadora será más pequeño que una que no lo haga, por ejemplo). Creo que es evidente que la pobreza es un factor determinante a la hora de alimentar a los hijos, por lo que no debería explayarme respecto de cómo los pobres se terminan alimentando peor.

En segundo lugar, las personas de sectores populares están más expuestos al bombardeo televisivo, leen menos y tienen menor acceso a material didáctico en las primeras etapas de su vida. Está comprobado que la televisión reduce al mínimo la actividad cerebral, de hecho, si comes viendo televisión es muy posible que no recuerdes haber comido, y si lo haces, tu cuerpo te pedirá aun más comida en muy poco tiempo, pues no procesó la información de "he comido". La baja en la actividad cerebral es extremadamente dañina en la fase de "poda neuronal" (cuando el cerebro elimina todas las neuronas que no se ocupan, a los 3, 7 y 15 años de manera casi cronológica), y que si bien, estudios recientes han comprobado que las neuronas SI SE PUEDEN REGENERAR (cambio que aún no se hace en los planes y programas del MINEDUC), no lo hacen a la misma velocidad que antes de los 15, 7 y 3 años, por lo que ésa persona que vió televisión durante una época temprana de su existencia, desarrollará menos y peores funciones cognitivas que una que se mantuvo en el máximo de 2 hr. diarias.

El ambiente familiar y social son también factores determinantes del desarrollo intelectual de un niño o adolescente. Un medio violento y deprivado generará personas violentas, con menor capacidad de análisis, menores filtros y con tendencia a repetir los mismos errores que sus padres; pero si vemos el desarrollo de un ser humano en un ambiente agradable, positivo y constructivo, podremos observar personas más proactivas, más críticas y con tendencia a la innovación y a la resolución pacífica de conflictos, así como un mayor pensamiento analítico.

incluso desde el punto de vista del lenguaje, un ambiente pobre se maneja con muchos más localismos, juergas, groserías, faltas gramaticales y de dicción. Cuando un bebé nace, en su cerebro ya se encuentran grabados todos los fonemas que nuestro aparato fonador puede producir, independientemente de si somos de China, de España, de EEUU o de Rusia, lo básico de todos los idiomas está grabado en nuestro ADN. Con el tiempo, el cerebro elimina (casi siempre dentro de la primera poda neuronal) todos los fonemas que no se usan, y si dentro del entorno inmediato hay fonemas sin ocupar por culpa de modismos, ignorancia o cualquier otro factor, ésa persona tendrá severos problemas, no sólo para adquirir otros idiomas, sino que también el suyo.

Y la lista suma y sigue. No se si sea un plan elaborado para crear ciudadanos "Epsilones", como en "Un mundo Feliz", de Aldous Huxley; pero me gustaría preguntarles ahora: ¿estaba tan errado mi amigo?




(c) Camilo S.